Participación infantil y adolescente  
en contextos de acogimiento  
residencial: Proyecto colaborativo  
“Cine en sus miradas”  
Child and teen participation in residential care:  
The collaborative project “Cinema in their eyes”  
Recibido: 6 de junio de 2023  
Aceptado: 6 de septiembre de 2023  
pp. 237-270  
Como citar este artículo APA7:  
Herrera, E., Ramírez, G. y Meneses, T. (2023). Participación infantil y adolescente en  
contextos de acogimiento residencial: Proyecto colaborativo “Cine en sus miradas”.  
Revista Miradas 18(2), 237-270.  
Elsa Herrera Bautista*  
Gastón Ramírez Herrera**  
Tony Meneses Muñoz***  
* Doctora en Sociología, profesora-investigadora en la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales de la Benemérita  
Universidad Autónoma de Puebla, Puebla – México. ORCID: 0009-0006-2151-263X  
** Pasante de la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Benemérita  
Universidad Autónoma de Puebla, Puebla – México. ORCID: 0009-0008-6874-7254  
*** Pasante de la Licenciatura en Cinematografía en la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales de la  
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla – México. ORCID: 0009-0008-9547-5485  
Participación infantil y adolescente en contextos de acogimiento  
residencial: Proyecto colaborativo “Cine en sus miradas”  
238  
Resumen  
Abstract  
La participación es, entre los derechos  
de la infancia y la adolescencia, uno de  
los más controvertidos, pues conlleva el  
replanteamiento directo de las relacio-  
nes entre adultos y niñas, niños y ado-  
lescentes, tradicionalmente basadas en la  
desigualdad y la sujeción de las personas  
de menor edad. Este artículo analiza la  
construcción de un espacio de participa-  
ción infantil y adolescente en un centro  
de acogimiento residencial en la ciudad  
de Puebla (México), a través del proyecto  
colaborativo “Cine en sus miradas. Este  
proyecto involucró a niñas, niños y ado-  
lescentes de distintas edades y dio como  
resultado la producción de tres cortos  
desarrollados por las y los participantes.  
Promover el derecho a la participación  
de aquellos grupos catalogados como  
vulnerables, tales como las niñas, niños  
y adolescentes sin cuidados parentales, es  
fundamental para la visibilización, com-  
prensión y atención de sus problemáticas,  
así como para asegurar su integración a la  
sociedad.  
Among the rights of children and adoles-  
cents, the right to participation is highly  
controversial since it entails revising the  
relationships between adults and chil-  
dren and adolescents, traditionally ba-  
sed on inequality and the subjection of  
younger people. This article analyzes the  
construction of a space for child and ado-  
lescent participation developed in a re-  
sidential care center in Puebla (México)  
through the collaborative project “Cine-  
ma in Their Eyes.” This project involved  
children and adolescents of different ages  
and resulted in the production of three  
short films they directed. Ensuring the ri-  
ght to participation of vulnerable groups,  
such as children and adolescents without  
parental care, is essential. This guarantee  
helps identify and address their problems  
and guarantee social integration.  
Keywords: Child and teen participation,  
Palabras clave: Participación infantil  
collaborative  
cinema,  
residential  
y
adolescente,  
cine  
colaborativo,  
care, children without parental care,  
adultcentrism.  
acogimiento  
residencial,  
niñez  
sin  
cuidados parentales, adultocentrismo.  
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La participación infantil  
A través de la historia se han sostenido diversas miradas en torno a la infancia. Desde  
la consideración de niñas, niños y adolescentes como seres inferiores y sin voz, hasta su re-  
conocimiento como titulares derechos, han transcurrido varios siglos y la experiencia de ser  
niña o niño se ve influida por múltiples condicionantes (Ariés, 1987; Gallego, 2015; Meyer,  
2007; Masferrer, 2014). Actualmente el derecho de niñas, niños y adolescentes a la participa-  
ción está reconocido tanto en instrumentos internacionales como en la legislación mexicana,  
sin embargo, son pocos los espacios y momentos en los que se toman en cuenta las opiniones  
de niñas, niños y adolescentes para el desarrollo de los procesos que configuran el orden so-  
cial y comunitario, e incluso sus entornos más inmediatos.  
La Convención de los Derechos del Niño (CDN), en su artículo 12, señala que:  
Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio  
propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan  
al niño, teniéndose debidamente en cuenta sus opiniones, en función de su edad y  
madurez. (ONU, 1989, pp 13-14)  
En el artículo 13 de ese mismo documento se aborda la relación entre infancia, infor-  
mación y libre expresión, presentándose a niñas, niños y adolescentes como sujetos activa-  
mente implicados en los procesos que dinamizan la cultura y la comunidad:  
El niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de  
buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de  
fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier  
otro medio elegido por el niño. (ONU, 1989, p.14)  
El derecho a participar en la vida comunitaria y en las decisiones que afectan la propia  
vida, es base de la vida democrática y condición sine qua non del ejercicio de la ciudadanía  
DOI: https://doi.org/10.22517/25393812.25367  
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(Hart, 1992, p. 4). Sin embargo, en muchas sociedades, tales actividades han sido reservadas  
a ciertos grupos que concentran el poder y comparten características culturalmente privi-  
legiadas (determinado rango etario, determinado género, clase social, etc.). En México, de  
acuerdo con el artículo 34 de la Constitución Política, un ciudadano es una persona mayor  
de dieciocho años, de nacionalidad mexicana y con un modo honesto de vivir. A partir de  
esta definición formal, niñas, niños y adolescentes quedan excluidos de esta categoría, no  
obstante, adoptando una perspectiva de derechos humanos, es indispensable reconocer y  
garantizar su derecho a la participación, pues este es fundamental para la materialización de  
otros derechos:  
El concepto de participación infantil ubica a los niños y niñas como sujetos sociales  
con la capacidad de expresar sus opiniones y decisiones en los asuntos que les com-  
peten directamente en la familia, en la escuela y en la sociedad en general. (Apaud en  
Ávila, 2011, p. 3)  
A pesar de que el enfoque de derechos implica que todos los derechos son igualmente  
importantes y que están interrelacionados, con frecuencia, sobre todo en entornos de violen-  
cia o vulnerabilidad, el derecho a la participación infantil y adolescente entra en tensión con  
los derechos ligados a la protección.  
Tanto en situaciones extremas como la guerra, como en contextos institucionales or-  
dinarios, parece que es más importante proteger a niñas, niños y adolescentes que escuchar  
sus puntos de vista y tomarlos en cuenta, como señala Osorio (2016): “si bien en la actualidad  
existe un reconocimiento claro de estos derechos por parte de varios grupos sociales –inclu-  
yendo a las autoridades estatales– su atención está desbalanceada, con un claro predominio  
de los derechos de protección y provisión” (p. 133).  
Este aparente conflicto entre protección y participación, aunque resuelve situacio-  
nes de emergencia, mantiene intactos los parámetros adultocentristas vigentes en un gran  
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número de sociedades. El adultocentrismo es un rasgo cultural que implica la superioridad  
de las personas adultas frente a niñas, niños, adolescentes y jóvenes, dotándolas de poder y  
privilegios por el mero hecho de ser mayores (UNICEF, 2013; SIPINNA, 2021). Esta relación  
asimétrica, que se manifiesta en todos los espacios de la vida cotidiana, propicia múltiples  
formas de violencia contra niñas, niños y adolescentes. La OMS (2022) reporta que en 2022  
aproximadamente 1 000 millones de niños y niñas de entre 2 y 17 años en todo el mundo  
fueron víctimas de abusos físicos, sexuales, emocionales o abandono. Por su parte, el pa-  
norama estadístico de la violencia contra niñas, niños y adolescentes en México (UNICEF,  
2019) muestra que la gran mayoría de los actos violentos cometidos contra este sector de la  
población son perpetrados por adultos cercanos: padres, madres, profesores, profesoras, em-  
pleadores, directores, vecinos, cuidadores, choferes de transporte público, abuelas, tíos, etc.  
En este contexto, vale la pena considerar lo siguiente, si como sociedad escucháramos  
y tomáramos en serio las voces de niñas, niños y adolescentes, probablemente las situaciones  
en las que requerirían protección disminuirían. En el informe “La participación de niñas y  
niños en las Américas” esta relación se explica con claridad:  
Las más graves violaciones a los derechos de los niños, niñas y adolescentes tienen  
entre sus causas y condiciones de persistencia la vulnerabilidad de la niñez y la asime-  
tría de poder ante los adultos. Ambas condiciones social y culturalmente construidas  
llevan a rodear estas situaciones de un manto de silencio e invisibilidad que se cons-  
tituye en el principal cómplice de explotadores y abusadores [...] El silencio no es solo  
producto del miedo y del sometimiento de los niños y niñas victimizadas sino que se  
construye a través de la no credibilidad que el mundo adulto otorga a los testimonios  
de los niños, la tendencia a descalificar las informaciones que brindan, a adjudicarlas  
a sus fantasías desconociendo sus capacidades de percibir y trasmitir lo que viven.  
(IIN, 2010, p. 17)  
DOI: https://doi.org/10.22517/25393812.25367  
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El derecho a la participación facilita el acceso a otros derechos (Osorio, 2016; Dalla  
Via, 2011), no es gratuito que la participación sea, además de un derecho, uno de los princi-  
pios de la CDN. Negar u obstaculizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a la participa-  
ción, tiene otras consecuencias además de colocarlos en situaciones de riesgo. Por ejemplo,  
ocasiona dependencia, pasividad, estancamiento de la creatividad, baja autoestima, poca to-  
lerancia y poco respeto hacia los niños y niñas más pequeñas (UNICEF, 2013, Ávila, 2011).  
Promover el ejercicio de la participación infantil y adolescente es elemental para construir  
sociedades más democráticas, en donde las personas desarrollen una actitud crítica y puedan  
organizarse para transformar su entorno y mejorar su calidad de vida.  
La participación mejora las capacidades y potenciales personales y grupales, pro-  
mueve la autonomía, la creatividad, la experimentación, mejora la capacidad de ra-  
zonamiento y elección, permite el aprendizaje a través de los errores. (Ávila, 2011, p.  
16)  
Es importante resaltar que la participación no sólo implica la posibilidad de expresar  
ideas y sentimientos, implica que esta expresión impacta en las prácticas y decisiones del  
grupo o la comunidad. La participación significa que niñas, niños y adolescentes son reco-  
nocidos como agentes activos por sus familias, sus escuelas, los medios de comunicación, los  
gobiernos, etc (IIN, 2010; Alfageme et al., 2003). En este sentido, es posible afirmar que el  
derecho a la participación implica por lo menos tres componentes o momentos, a saber:  
-
-
La información: Niñas, niños y adolescentes deben contar con datos, contexto o ex-  
periencia en el área en la que se solicita o fomenta su participación  
La expresión: Niñas, niños y adolescentes deben contar con medios, espacios y tiem-  
pos en los que puedan dialogar y expresar sus reflexiones y puntos de vista de manera  
libre y segura  
-
La repercusión: Aquello expresado por niñas, niños y adolescentes debe tener algún  
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impacto en su contexto (este impacto puede tener distintas magnitudes, desde la in-  
formación o sensibilización, hasta la transformación social)  
Sólo si estos tres elementos se conjugan es posible hablar de una participación genuina.  
Sin embargo, es frecuente que se promuevan ejercicios de participación incompletos, es  
decir, que se solicite a niñas, niños y adolescentes que se expresen sobre algún tema sin tener  
información suficiente o, más a menudo, sin que sus expresiones tengan una repercusión en  
la comunidad o sean, al menos, seriamente consideradas.  
En México, los ejercicios de participación infantil más comúnmente promovidos por  
el gobierno han sido las consultas organizadas por el Instituto Nacional Electoral (INE) y los  
parlamentos infantiles (Caballero en Osorio, 2016). Si bien, a lo largo de los años se percibe  
un esfuerzo institucional por darle a las consultas infantiles un enfoque integral, por ejemplo,  
abriendo espacios para que los temas sean propuestos por niñas y niños y declarando que los  
resultados guiarán las decisiones de las autoridades, no es clara la manera en que esto último  
sucede. Con respecto a los parlamentos infantiles, han sido criticados por limitar la partici-  
pación infantil a una imitación de ejercicios del mundo adulto.  
Con la creación del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes  
(SIPINNA) en 2014, se llevaron a cabo diversas acciones orientadas a fomentar la partici-  
pación infantil y adolescente, por ejemplo, incorporando a niñas, niños y adolescentes en la  
creación del Programa Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes y llevando a  
cabo los ejercicios OpiNNA, conceptualizados como:  
Un mecanismo permanente implementado por la Secretaría Ejecutiva de SIPINNA,  
cuyo propósito es realizar sondeos de opinión a través de cuestionarios cerrados en  
línea sobre el ejercicio de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Con los resul-  
tados, se obtienen ideas y soluciones para acciones en política pública que garanticen  
los derechos de niñas, niños y adolescentes. (SIPINNA, 2022, p. 3)  
DOI: https://doi.org/10.22517/25393812.25367  
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Los sondeos OpiNNA fueron realizados periódicamente desde 2016, abarcando dis-  
tintos temas, tales como discriminación, violencia, impresiones posteriores al sismo de 2017,  
la nueva normalidad y ciberseguridad. Igual que en las consultas del INE, el impacto de los  
resultados sobre la política pública y los programas gubernamentales no fue del todo claro,  
aunque se planteó como uno de los principales objetivos de los sondeos (SIPINNA, 2020).  
Mención especial merecen el Programa Semilleros creativos y el Programa Nacional  
de Salas de lectura, impulsados por la Secretaría de Cultura, ambos orientados a promover la  
formación y participación infantil y adolescente a partir del arte y la cultura, con una perspec-  
tiva comunitaria. Los semilleros funcionan en áreas especialmente afectadas por la desigual-  
dad y la violencia y su finalidad es que niñas, niños y adolescentes “participen activamente  
en acciones culturales comunitarias que fomenten el pensamiento crítico a través del lenguaje  
artístico a fin de generar redes de colaboración y cohesión social a mediante su propio reco-  
nocimiento como agentes culturales” (OEI, 2020, p. 4). Partiendo de la formación artística  
y del ejercicio de los derechos culturales, estos programas fomentan el trabajo directo con  
niñas, niños y adolescentes, su esencia comunitaria facilita que la participación se vuelva una  
condición prioritaria para su funcionamiento.  
Para entender los diferentes matices que puede tener la participación infantil, se suele  
recurrir a la escalera de la participación, propuesta por Roger Hart (1992), que contempla los  
siguientes ocho niveles:  
-
-
-
Manipulación: Niñas, niños y adolescentes son utilizados para realizar acciones que  
no entienden y que sirven a intereses ajenos a ellos y ellas  
Decoración: La presencia de niñas y niños se utiliza como un mero adorno o acceso-  
rio en proyectos emprendidos por adultos  
Participación simbólica: La participación de niñas y niños es aparente, no hay infor-  
mación y tampoco habrá repercusiones  
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-
-
-
Asignación con información: Aquí, niñas y niños siguen instrucciones, pero cono-  
cen el sentido de la actividad, comprenden la razón de su participación  
Información y consulta: Niñas y niños reciben información y pueden opinar sobre  
la forma de su participación  
Propuesta adulta y desarrollo compartido: Los adultos proponen y, junto con ni-  
ñas y niños, deciden el contenido de la participación  
-
-
Acción y ejecución propia: Niñas y niños proponen una acción y la ejecutan  
Acción propia compartida con adultos: Niñas y niños proponen y ejecutan una ac-  
ción con el apoyo de adultos. La acción tiene un claro impacto en la comunidad  
En el planteamiento de Hart (1992), los primeros tres niveles se consideran falsa par-  
ticipación y no es difícil establecer que los ejercicios del último nivel de participación (pro-  
yectos iniciados y liderados por niñas, niños y adolescentes y acompañados por adultos) son  
poco comunes.  
Para avanzar hacia una cultura en la que sea posible que niñas, niños y adolescen-  
tes propongan y ejecuten acciones con impacto comunitario, mientras los adultos facilitan y  
acompañan los procesos, es necesario desaprender el adultocentrismo, lo cual implica una  
serie de acercamientos paulatinos a la construcción de nuevos planos de encuentro entre  
adultos y niñas, niños y adolescentes. Como señala Apaud (en Ávila, 2011) “La participación  
infantil debe ser considerada como un proceso de aprendizaje mutuo tanto para adultos como  
para niños [niñas y adolescentes]” (p. 3).  
En México, algunos ejemplos de procesos de este tipo podemos encontrarlos en ejer-  
cicios de creación audiovisual iniciados por adultos, pero desarrollados siguiendo las inicia-  
tivas de niñas, niños y adolescentes. En el siguiente apartado conoceremos un par de expe-  
riencias, para concentrarnos después en el desarrollo del proyecto colaborativo Cine en sus  
miradas.  
DOI: https://doi.org/10.22517/25393812.25367  
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La participación infantil y adolescente en talleres de creación audiovisual en México  
La relación entre niñas, niños, adolescentes y contenido audiovisual es importante  
desde muchos ángulos. Es necesario, por ejemplo, considerar la cantidad y cualidad de los  
contenidos dirigidos o accesibles al público infantil, dado que vivimos en una época en la que  
ha aumentado drásticamente el tiempo que niñas, niños y adolescentes pasan frente a distin-  
tas pantallas, sea jugando videojuegos, mirando televisión o consumiendo contenido diverso  
en aplicaciones como TikTok y otras redes sociales. En un análisis sobre el marco regulatorio  
de la relación entre medios de comunicación y los derechos de niñas, niños y adolescentes  
(ANDI, 2010) señala la importancia de los primeros como fuentes de socialización, a veces  
con un peso incluso mayor que el de la familia o de la escuela, si se toman en cuenta factores  
como la dinámica laboral de madres y padres de familia, o la violencia urbana, que en mu-  
chos contextos confina a niñas y niños al espacio privado.  
Sin negar que es importante que en todas las sociedades se estimule un vigoroso  
diálogo orientado a la generación y accesibilidad de contenidos adecuados para la infancia  
(diálogo en el cual la participación infantil y adolescente es inexcusable), en este apartado nos  
concentraremos en comprender la trascendencia de los proyectos en los que niñas, niños y  
adolescentes se vuelven creadores y creadoras, más que consumidores de contenido audiovi-  
sual. Esto, como lo apunta Augustowsky (2019), puede tener por lo menos tres objetivos: a)  
La alfabetización audiovisual, b) La exploración de la realidad social y el autorreconocimien-  
to, y c) La democratización de saberes, la promoción y ejercicio de derechos.  
Los talleres de cine y creación de contenido audiovisual constituyen oportunidades  
privilegiadas para el fomento de la participación y la práctica de valores asociados con el  
ejercicio de la ciudadanía democrática. Si bien, es posible realizar ejercicios individuales de  
creación audiovisual, los procesos se enriquecen mucho más cuando se integran y coordinan  
grupos de trabajo, esto, además, refleja la realidad cotidiana en la creación cinematográfi-  
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ca o televisiva. La creación audiovisual implica un proceso mediante el cual, niñas, niños y  
adolescentes pueden expresar sus inquietudes de manera creativa y reconocerse y valorarse  
como parte de un grupo (Charles en Ávila, 2011). Esta es una experiencia que niñas, niños  
y adolescentes no viven con frecuencia en sus entornos familiares y educativos, en los que a  
menudo el buen comportamiento todavía está asociado con evitar cuestionamientos y actuar  
siguiendo instrucciones y reglas impuestas.  
Durante el módulo 3 del programa de formación en producción audiovisual para au-  
diencias infantiles y juveniles ¿Qué me faltó preguntar? (2022)1 se compartió la metodología  
de dos proyectos: Apantallados y Cineclub Caleidoscopio, ambos desarrollados con enfoque  
de derechos y con la intención de materializar propuestas audiovisuales de niñas, niños y  
adolescentes2. En su portal web, Apantallados (s.f) se define como:  
Un proyecto multipantalla para promover el ejercicio de los derechos de expresión de  
los niños y niñas a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación  
(Tics). Es un proyecto abierto, participativo y mutante que se adapta a los cambios.  
Apantallados se inscribe en un conjunto de estrategias que relacionan los medios de  
comunicación con los derechos de niñas, niños y adolescentes, tales como talleres de edu-  
cación para los medios, radio y TV para niñas y niños en internet y talleres de cocreación  
audiovisual con infancias. La metodología empleada es lúdica y de tipo constructivista, es  
importante que las y los participantes se reconozcan en un espacio seguro y creativo, en el  
que los adultos presentes quieren que ellas y ellos “les digan sus corazones”3 En Apantallados,  
2 Niños | Apantallados.net y Cineclub Caleidoscopio | Facebook Ambos proyectos han recibido financiamiento de distin-  
tos programas de gobierno y reconocimiento de organismos como UNICEF, desarrollando talleres en diferentes estados de  
la República Mexicana, en localidades urbanas, rurales e indígenas. Las obras generadas en los talleres han sido expuestas  
en distintas plataformas y festivales.  
3
“Así traducen los niños indígenas, a partir de la poesía de su lengua materna, el hecho de pedirles su opinión” (Ávila,  
2011)  
DOI: https://doi.org/10.22517/25393812.25367  
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residencial: Proyecto colaborativo “Cine en sus miradas”  
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dos ejes fundamentales son la participación democrática y la construcción de ciudadanía “las  
sesiones ayudan al desarrollo de capacidades de comunicación y deliberación, de trabajo en  
equipo, de manejo pacífico de conflictos y de participación” (Ávila, 2011, p. 32).  
El Cineclub Caleidoscopio (taller de video participativo con niños y niñas) es un pro-  
yecto que comienza su vida en Ciudad Victoria, Tamaulipas y que tiene como pilares los  
siguientes enfoques: derechos de la infancia, educación para la paz, crianza desde el amor y  
aprendizaje social. Considerando estos fundamentos, se desarrollan talleres participativos,  
en donde lo primero es generar ambientes de confianza y reconocimiento entre las y los in-  
tegrantes. En este proceso niñas y niños realizan diferentes actividades lúdicas y también van  
aprendiendo sobre cómo funciona el cine (historia del cine y construcción de máquinas que  
precedieron al cinematógrafo); por último, llega el momento de plantear y seleccionar histo-  
rias para contarlas en diferentes formatos audiovisuales.  
En ambos proyectos resalta el compromiso personal de los adultos responsables, no  
solo como profesionistas, sino como madres y padres comprometidos con el desarrollo de las  
jóvenes generaciones desde trincheras no tradicionales en las que se considera a niñas, niños  
y adolescentes como poseedores de voces y saberes que deberían ser genuinamente valorados.  
En México, el derecho a la participación infantil y adolescente, aunque reconocido en las  
leyes, depende más de iniciativas particulares que de una política pública diseñada ex profeso.  
Los documentos audiovisuales generados por niñas, niños y adolescentes participan-  
tes en este tipo de proyectos no solo exhiben creatividad y gran variedad de temas, también  
ilustran maneras en las que la mirada infantil puede orientar, reeducar, la óptica de los adul-  
tos, que es, hasta ahora, la óptica que ha moldeado el mundo. Los documentos audiovisua-  
les creados con la participación de niñas, niños y adolescentes en contextos en los que se  
promueven y respetan sus derechos, suelen mostrar conflictos que les afectan directamente  
y proponer vías de solución. Sin embargo, tal vez lo más importante sea el tránsito de vi-  
virse como consumidores de contenido audiovisual, a experimentarse y reflexionarse como  
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creadores y creadoras en colectivo, como portadores de historias dignas de ser contadas y  
socialmente valoradas. Esto podría tener implicaciones personales y políticas importantes,  
que valdría la pena sistematizar y analizar:  
Aun sin seguimientos precisos, se sabe que los talleres fueron determinantes para  
la vida de algunos participantes. Muchos niños han regresado a un segundo taller  
y algunos padres han comentado del impacto positivo en la autoestima y el trabajo  
cotidiano de sus niños. Tenemos más de un caso de orientación vocacional hacia la  
comunicación. (Ávila, 2011, p. 35)  
Esta breve descripción de los proyectos Apantallados y Caleidoscopio sirve de marco  
para entender cómo se está tejiendo en México la relación entre talleres de creación audio-  
visual y enfoque de derechos y también para imaginar nuevos horizontes de acción. A con-  
tinuación, describimos con detalle el proyecto Cine en sus miradas, para identificar retos y  
oportunidades de un carácter más específico en relación con la generación de espacios de  
participación infantil y adolescente en contextos de vulnerabilidad.  
Cine en sus miradas: proyecto colaborativo desarrollado con niñas, niños y adolescen-  
tes en Casa Alto Refugio, un centro de acogimiento residencial en la ciudad de Puebla,  
México4  
Inspiración y contexto  
Cine en sus miradas5 surge en 2022 por iniciativa de Tony Meneses, un joven estu-  
diante de cinematografía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en México.  
4
Acogimiento residencial: acogimiento ejercido en cualquier entorno colectivo no familiar, como los lugares seguros  
para la atención de emergencia, los centros de tránsito en casos de emergencia y todos los demás centros de acogimiento  
residencial a plazo corto y largo, incluidos los hogares funcionales (ONU, 2010). Utilizo el término Centro de acogimiento  
residencial para hacer referencia a una institución que se ocupa del cuidado de niñas, niños y adolescentes que no pueden  
vivir con sus familias biológicas debido a causas diversas, un nombre común para este tipo de institución es el de Casa  
- Hogar. Sin embargo, en consonancia con la conceptualización internacional, he decidido emplear el término Centro de  
acogimiento residencial (ACNUR, 2014). En las leyes mexicanas este tipo de institución queda englobado bajo el concepto  
más general de Centro de Asistencia Social.  
DOI: https://doi.org/10.22517/25393812.25367  
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residencial: Proyecto colaborativo “Cine en sus miradas”  
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La inspiración para llevar a cabo este proyecto la encuentra en Through the eyes of children  
(s.f.-c), organización que tiene origen en 2000 dentro del orfanatorio Imbambazi, fundado  
para dar atención a niños y niñas que perdieron a sus madres y padres a consecuencia del ge-  
nocidio en Ruanda, ocurrido en 1994. Es así como Throug the eyes of children (s.f.-a) se define  
en su página oficial: Through the eyes of children es una organización sin fines de lucro que  
enseña fotografía a niños y niñas vulnerables y les ayuda a compartir su perspectiva dentro  
de sus comunidades y alrededor del mundo. Se enseña fotografía en talleres diseñados para  
expandir la visión y el conocimiento de niñas y niños sobre fotografía y arte. Esta plataforma  
les ofrece la oportunidad de documentar sus propias vidas y compartir sus voces.  
No es este el lugar para profundizar en el proyecto Through the eyes of children (s.f.-b),  
pero cabe destacar que el contexto de su gestación lo dota de una potencia y sensibilidad par-  
ticulares, perceptibles de manera contundente en las fotografías tomadas por niñas y niños  
sobrevivientes de una tragedia tan compleja como dolorosa.  
En un contexto diferente, pero con un enfoque similar, Cine en sus miradas se conecta  
con la certeza de que las perspectivas de niñas y niños deben ser visibilizadas y genuinamente  
valoradas, especialmente si las niñas y niños se encuentran en condiciones que demandan  
protección especial. Asimismo, el proyecto parte del supuesto de que las artes, en concreto  
el cine y la fotografía, ofrecen vehículos idóneos para la transmisión de esas perspectivas y  
para la transformación social. Otra premisa básica en estos proyectos es que el ejercicio de  
la fotografía y la creación cinematográfica, contemplados como espacios de participación,  
pueden facilitar procesos de empoderamiento y superación de experiencias traumáticas, así  
lo apuntan jóvenes adultos que se convirtieron en fotógrafos tras participar en los talleres del  
orfanatorio Imbambazi:  
-
Cuando aprendí fotografía, entonces me di cuenta de que era capaz de expresarme.  
Descubrí que yo era importante (Gadi en Murphy, 2019).  
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-
La fotografía puede ayudarte a contar tu historia… y a compartirla con el mundo. Eso  
puede ser como una medicina, eso puede sanar a alguien (Mussa en Murphy, 2019).  
Haciendo una conexión con el apartado anterior, que trata sobre participación in-  
fantil y creación audiovisual, podríamos afinar nuestra mirada sobre esta relación cuando  
hablamos de niñas, niños y adolescentes en contextos de vulnerabilidad y sobrevivientes de  
violencia: la participación contiene una dimensión terapéutica y los proyectos como Cine  
en sus miradas y Through the eyes of children son socialmente necesarios porque pueden  
abonar al empoderamiento de niñas, niños y adolescentes y a la superación de experiencias  
traumáticas. Asimismo, cabe recalcar que la articulación y narración de historias (storyte-  
lling e storywork) tiene posibilidades políticas y terapéuticas importantes, tal como lo señalan  
Wheeler et al., (2018):  
el trabajo transformador con historias6 es humanizante porque está motivado por la  
intención de reconocer de manera integral a las personas y a los lugares que se en-  
cuentran ocultos o son intencionalmente invisibilizados por una injusticia sistemáti-  
ca. (p. 6)  
Cine en sus miradas es un proyecto desarrollado con un sector de la infancia y la  
adolescencia frecuentemente invisibilizado: aquel compuesto por niñas, niños y adolescentes  
viviendo en centros de cuidado residencial. Conceptualmente, este sector se concibe como  
una subcategoría de la infancia y la adolescencia sin cuidados parentales, es decir, son niñas,  
niños y adolescentes que no se encuentran viviendo con sus familias y requieren, por ello,  
condiciones de protección especial7. Con la publicación de la Ley General de Derechos de  
Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA) en 2014 se dio un impulso a la reflexión en torno a  
6 En inglés: transformative storywork  
7
Los niños y niñas sin cuidados parentales se definen como niñas y niños que durante la noche no se encuentran bajo  
el cuidado de por lo menos uno de sus padres y son, por ejemplo: niños y niñas migrantes no acompañados, residentes en  
casas hogar, niños y niñas que viven con familias extensas o familias de acogida, adolescentes en centros de internamiento  
especializado, niñas y niños que viven en las calles, con sus empleadores o en hogares encabezados por niños. (Traducción  
personal, EveryChild, 2009)  
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la importancia de proteger y promover los derechos de niñas, niños y adolescentes en México.  
Además, concretamente, la atención a niñas, niños y adolescentes residentes en este tipo de  
instituciones se volvió tema de interés gracias a la atención mediática que recibieron casos  
como el de Casitas del Sur y el albergue La Gran Familia, en los que se hizo patente la situa-  
ción de desprotección y violencia que a menudo enfrenta este sector de la población infantil8  
Siguiendo el influjo de las discusiones internacionales impulsadas por organizaciones  
como UNICEF, Save the children y Family for Every Child, en México hay una incipiente  
discusión sobre el mejoramiento de las prácticas de cuidado alternativo de niñas, niños y  
adolescentes, lo que implica replantear las opciones de cuidado residencial y familiar para  
aquellas niñas y niños que no pueden vivir con su familia de origen.  
Durante el Foro “Cuidados alternativos de calidad en México” celebrado en octubre  
de 2021 en la Cámara de diputados, se dio a conocer que alrededor de 64 000 personas de 0 a  
19 años vivían en centros de alojamientos de asistencia social9 en el año 2020. Esta cifra llama  
la atención especialmente si la comparamos con el censo específico del INEGI sobre centros  
de asistencia social, en el que se señala que había 33; 118 niñas, niños y adolescentes residien-  
do en este tipo de instituciones en el año 2015. Este dato es citado por la CNDH (2019) en su  
Informe especial sobre la situación de los derechos de niñas, niños y adolescentes en Centros  
de Asistencia Social, documento en el que también se señala que:  
Las cinco entidades federativas con mayor población albergada fueron: Baja Cali-  
fornia 4,124, Jalisco 2,955, Ciudad de México 2,922, Chihuahua 2,137 y Estado de  
México 1,650. Las entidades que reportaron el menor tiempo de estancia de niñas,  
niños y adolescentes después de Tlaxcala son Durango, Nayarit y Sinaloa con 1 año  
tres meses, así como Chiapas y tabasco con 1.5 años. En cuanto a los de mayor lapso  
8
La CNDH en su Informe Especial sobre la situación de los derechos de NNA en Centros de Asistencia Social (2019)  
destaca estos y otros casos de violaciones a los derechos humanos.  
9 En las leyes mexicanas se utiliza el término Centro de asistencia social para englobar instituciones que albergan a niñas,  
niños y adolescentes, adultos mayores o personas con problemas de adicción.  
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de permanencia, después de Oaxaca se encuentran Puebla con 2.9 años, Morelos 2.8,  
Estado de México 2.7, Michoacán y Tamaulipas con 2.6 años. (pp 11-12)  
Pese a la existencia de estos esfuerzos de investigación y sistematización de informa-  
ción sobre la situación de niñas, niños y adolescentes sin cuidados parentales viviendo en  
centros de cuidado residencial, es posible afirmar que hace falta una mirada más sensible  
para conceptualizar la problemática y, sobre todo, para garantizar el acceso a los derechos de  
este sector de la población. En este sentido, proyectos como Cine en sus miradas constituyen  
ejercicios en los que la comunidad establece vínculos con niñas, niños y adolescentes sin cui-  
dados parentales, replanteando su integración a la dinámica social y fomentando el acceso a  
sus derechos.  
El campo  
Si bien, Cine en sus miradas se diseñó como proyecto desde el año 2014, fue hasta  
2022 cuando se llevó a cabo el primer taller, gracias a un financiamiento del Programa de  
Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA). El proyecto se planteó como:  
Un taller de cine colaborativo en el que niñas, niños y adolescentes habitantes de una  
casa-hogar en Puebla aprenderán a hacer cine y realizarán obras colectivas cinemato-  
gráficas de pixelación con el fin de crear una campaña de visibilización y apoyo a las  
infancias y juventudes en situación vulnerable, esto a través de un taller de cine en el  
que aprenderán a explorar su lado artístico y emocional (Meneses, 2022, p.1).  
Con los recursos materiales asegurados, se procedió a identificar un centro de acogi-  
miento residencial en donde desarrollar el proyecto. Gracias a contactos personales, se con-  
siguió establecer un convenio con Casa Alto Refugio, una institución con veintitrés años de  
funcionamiento en la que, al momento del taller, residían treinta y cuatro niñas, niños y  
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adolescentes, el menor de dos años y el mayor, de treinta y uno (este último con una discapa-  
cidad intelectual que impide que pueda integrarse a vivir de forma independiente, por lo que  
se prevé que su estancia será permanente).  
Una particularidad de Casa Alto Refugio es que aloja a grupos de hermanos, de ahí su  
carácter mixto. La gran mayoría de las y los residentes no mantienen contacto con sus padres  
biológicos u otros parientes debido a las graves situaciones de abuso que precedieron a su in-  
greso, o bien, debido a que han sido objeto de abandono. En cualquier caso, las niñas, niños  
y adolescentes que viven en Casa Alto Refugio, han llegado ahí por orden de las autoridades  
estatales y su permanencia está sujeta a la valoración de las mismas.  
Cuando las y los residentes alcanzan la mayoría de edad, tienen opción de permanecer  
a condición de que continúen estudiando. Casa Alto Refugio tiene convenios con profesio-  
nistas, individuos, escuelas y empresas que brindan formación, capacitación, empleo y apoyo  
a las niñas, niños y adolescentes. Esta red de relaciones es fundamental, pues la institución  
subsiste básicamente a través de donaciones de diversa índole.  
Sería imposible describir a cabalidad en este espacio la complejidad de las historias y  
experiencias de las niñas, niños y adolescentes que participaron en el taller Cine en sus mi-  
radas, pero a manera de hacer notar su carácter y su valor para enfrentar la precariedad y la  
violencia, compartimos un fragmento de nuestras notas de campo:  
Un niño de nueve años al que sus papás dejaron al cuidado de una madrina que lo  
golpeaba y lo humillaba constantemente, una tarde subió a la azotea y permaneció  
escondido junto al tinaco. Oyó que lo buscaron y lo llamaron a gritos durante varias  
horas, pero permaneció escondido. De madrugada bajó de la azotea sin hacer ruido  
y se fue de esa casa a buscar otra vida, una en la que lo quisieran y lo respetaran. Con  
el tiempo llegó al DIF y luego a Alto Refugio, ahora tiene trece años (comunicación  
personal, 5 de abril de 2023).  
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Una niña de doce años que se quedaba todo el día a cargo del cuidado de sus herma-  
nas de diez y cuatro años. Vivían en un cuarto pequeño. Un día tomó a sus hermanas  
de la mano y salieron de ese cuarto, caminaron mucho. Ya era tarde cuando llegaron  
a una lonchería y pidieron de comer, la niña también pidió ayuda, dijo que su mamá  
nunca estaba y que no tenían comida, que ninguna de las tres había ido a la escuela  
nunca. Llegó la policía, las llevaron al DIF, llegaron a Alto Refugio (comunicación  
personal, 5 de abril de 2023).  
Las niñas, niños y adolescentes que viven en este centro de acogimiento asisten a una  
escuela cercana o reciben alfabetización y regularización si así lo requieren, practican activi-  
dades recreativas, sus necesidades básicas de alimentación, higiene y seguridad se encuentran  
cubiertas. El modelo de atención se propone que niñas, niños y adolescentes se identifiquen  
como parte de una nueva y gran familia. Hay una casa en la que viven las niñas y una casa  
en la que viven los niños, cada quien tiene responsabilidades y quehaceres que cumplir, tales  
como asear su habitación, las áreas comunes o trabajar en la granja. También hay un jardín,  
juguetes, festejos de cumpleaños, partidos de fútbol y muchas actividades, todas orientadas a  
“crear un ambiente familiar donde niños y niñas puedan desarrollar un sentido de pertenen-  
cia brindándoles herramientas, valores y oportunidades para ser reintegrados a la sociedad”  
(Casa Alto Refugio, s.f).  
La metodología de intervención  
La creación cinematográfica puede ser entendida de manera general, como un pro-  
ceso colaborativo, debido a que exige el trabajo coordinado de varias personas. Como señala  
Roig Telo (2017), la relación entre participación y colaboración no es automática y existen  
diferentes comprensiones acerca de lo que significa hacer cine colaborativo. En este proyecto,  
se buscó hacer coincidir participación y colaboración, y el término cine colaborativo se utiliza  
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para visibilizar la importancia del involucramiento de los y las participantes en la toma de  
decisiones a lo largo de todo proceso, desde la definición de los objetivos hasta la evaluación  
de los resultados, pasando por las distintas facetas de creación.  
Tomando lo anterior como punto de partida, se propuso el desarrollo de un taller de  
diez sesiones encaminadas a la realización de tres cortometrajes que, utilizando la técnica de  
pixelación, serían dirigidos y realizados por las niñas, niños y adolescentes, quienes defini-  
rían tanto el contenido de los cortos como la manera de abordarlo. Durante el desarrollo del  
proyecto se realizaría visionado de cortometrajes, se aprendería sobre los diferentes depar-  
tamentos y actividades implicadas en la realización cinematográfica y se llevaría a cabo una  
práctica de fotografía asistida por profesionales. Asimismo, se contempló la exhibición de los  
cortos realizados durante el taller y de las fotografías tomadas por las y los participantes.  
La planeación del taller originalmente planteaba el desarrollo de veinte sesiones, sin  
embargo, debido al ritmo de actividades y rutinas del centro de acogimiento, el número de  
sesiones tuvo que ser reducido a la mitad, lo que obligó a hacer ajustes en el programa y en la  
cantidad de tiempo que se emplearía para el abordaje de cada aspecto del proyecto, a saber:  
-
Técnicas de auto reconocimiento e integración grupal. Era fundamental el estableci-  
miento de un clima de confianza que propiciara el trabajo colaborativo y facilitara la  
expresión creativa de las y los participantes. Un aspecto que propició el acercamiento  
entre el equipo de talleristas y las niñas, niños y adolescentes, fue el hecho de que se  
dio la oportunidad de realizar algunas visitas previas al comienzo del taller. Esto per-  
mitió desarrollar una suerte de curiosidad amigable que fungió como catalizador del  
proceso  
-
Actividades que permitieron el conocimiento y la experimentación de las diferentes  
áreas que conlleva la creación cinematográfica. Era importante que las y los partici-  
pantes identificaran áreas de su interés en las que pudieran expresar sus habilidades  
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-
Visionado de cortometrajes realizados para y por niñas, niños y adolescentes. Esta  
actividad tuvo por principal objetivo que las y los participantes lograran visualizarse  
como creadores potenciales de contenido audiovisual y no tan sólo como consumi-  
dores del mismo  
-
-
Práctica de fotografía fija, el Colectivo Iridiscente de Fotógrafos Emergentes visitó el  
centro de acogimiento con el fin de facilitar que niñas, niños y adolescentes ensayaran  
su mirada artística con una breve orientación técnica10  
Elección de los temas para el desarrollo de sus cortometrajes. El acuerdo desde el  
principio fue que el contenido de los cortos sería definido por las y los participantes,  
se realizó una lluvia de ideas respecto a los temas que podían ser tratados y poste-  
riormente, mediante una votación, se seleccionaron tres temas finalistas, que fueron  
desarrollados por tres equipos  
-
-
Desarrollo de storyboards. Los tres equipos, conformados de manera espontánea, con  
el apoyo de los talleristas, hicieron un trabajo de diálogo creativo para definir las his-  
torias y los elementos narrativos, ajustándose al tiempo programado para la duración  
de los cortos y a las posibilidades técnicas y logísticas del proyecto  
Rodaje. Igual que respecto al número de sesiones del taller, hubo que ajustar el tiempo  
para llevar a cabo el rodaje, de ocho horas que se plantearon originalmente, pudie-  
ron ocuparse solamente cuatro horas para esta actividad. Los sets se prepararon con  
anticipación y otros aspectos logísticos y de iluminación también se resolvieron de  
manera previa al rodaje. Ese día, niñas, niños y adolescentes desarrollaron la labor  
de dirección apoyados por el equipo de talleristas. Asimismo, el equipo de Cine en  
sus miradas organizó una comida para cerrar el día y festejar el esfuerzo de las y los  
participantes y la cercanía de la conclusión del proyecto  
-
Post producción. La post producción de los cortometrajes quedó a cargo del equipo  
10 En esta práctica niñas, niños y adolescentes tomaron alrededor de 300 fotografías, una muestra de las cuales fue exhibi-  
da en la Casa de la Cultura de la ciudad de Puebla. Esta experiencia será abordada en otro documento.  
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de Cine en sus miradas, que contó con el apoyo solidario de especialistas.  
Exhibición. Los cortos se estrenaron en una sala de cine de la ciudad de Puebla, con  
la asistencia de las niñas, niños y adolescentes que los realizaron. Asimismo, las foto-  
grafías tomadas por las niñas y niños se entregaron a sus autores, pero también fueron  
exhibidas en la Casa de la Cultura de la ciudad de Puebla.  
-
El proceso de la participación  
Como fue descrito líneas atrás, el ejercicio de la participación entendida como un  
derecho, conlleva tres elementos: información, expresión y repercusión o resonancia. En el  
caso del proyecto Cine en sus miradas, podemos observar que están presentes los tres, situán-  
donos en la escalera de Hart (1997), se trata de un proyecto iniciado por personas adultas que  
llegó a ser compartido por las niñas, niños y adolescentes.  
Información  
Las y los participantes del taller recibieron información respecto a dos cuestiones  
fundamentales: la naturaleza del proyecto y el proceso de creación audiovisual.  
En cuanto a la naturaleza del proyecto, fue importante establecer desde el principio  
los objetivos y alcances de la propuesta, así como la dinámica y ritmos bajo los que se desa-  
rrollaría. Un elemento a destacar es que la integración al taller se dio de manera voluntaria,  
por lo mismo, y debido a las rutinas cotidianas del centro de acogimiento, el número de  
participantes variaba de sesión a sesión. Los lineamientos para el desarrollo del taller se es-  
tablecieron con participación de niñas, niños y adolescentes (se construyó un reglamento de  
manera conjunta).  
Respecto al proceso de creación audiovisual se compartieron los siguientes conteni-  
dos: apreciación cinematográfica, áreas básicas del cine, paradigmas, creación de historias  
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y construcción de guion, sonido ambiental, lenguaje cinematográfico, entre otros. En este  
punto fue importante mostrar cortos realizados por niñas, niños y adolescentes para motivar  
a las y los participantes respecto al tipo de resultados que podrían desprenderse de su trabajo  
en el taller.  
Expresión  
Si bien el objetivo final era la expresión a través de los cortometrajes, para llegar a  
ello se realizaron diversos ejercicios de autorreconocimiento, por ejemplo, la elaboración de  
autorretratos y el diálogo sobre cortos exhibidos durante las sesiones, por ejemplo: El tigre  
sin rayas (Morales, 2018) y La piñata (Ramírez, 2020), cuyo contenido facilitó la reflexión en  
torno a temas como las dificultades existentes para ser uno mismo o para resolver problemas  
cuando no se tienen las condiciones más favorables.11  
Un momento crucial relativo a la fase expresiva fue la discusión y elección de los te-  
mas que serían abordados en los cortos. El objetivo del taller no era la exploración biográfica  
o el procesamiento de experiencias traumáticas, aspectos que suelen ser retomados en este  
tipo de ejercicios, pues propician la expresividad narrativa y el storywork. Sin embargo, en la  
elección de los temas y en la manera de contar las historias se traslucen las preocupaciones y  
experiencias de las niñas, niños y adolescentes participantes.  
Una primera lista de temáticas incluyó: ansiedad social, música, homicidio, abando-  
no y depresión. Al filtrar los temas, a través del diálogo y la votación de las y los participantes,  
el acuerdo fue que un equipo abordaría la cuestión de la depresión; otro equipo abordaría el  
tema de la música, y un tercer equipo, compuesto por las niñas y niños más pequeños, desa-  
rrollaría una suerte de aventura consistente en un viaje por diferentes mundos. Este último  
equipo tuvo un proceso particular, debido a que en principio los pequeños estaban integra-  
11 A estos materiales se tuvo acceso gracias al contacto y la disposición de los directores, quienes además dirigieron men-  
sajes a las niñas, niños y adolescentes participantes en el taller Cine en sus miradas.  
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dos a otros equipos en los que los mayores tomaron la batuta y los puntos de vista de los más  
pequeños tenían escasa resonancia. No obstante, los talleristas tuvieron la suficiente sensibi-  
lidad para identificar este problema y prestando atención, descubrieron una historia contada  
espontáneamente por un niño de diez años, la cual detonó la reconfiguración de los equipos  
y el tema del tercer corto.  
Al final, se conformaron tres equipos, cada uno acompañado por un tallerista cuya  
misión era orientar el proceso de manera que las ideas de las y los participantes pudieran  
materializare a través de los recursos disponibles.  
Repercusión o resonancia  
Aunque el proyecto fue diseñado por el equipo de talleristas y el ritmo de su desarrollo  
se acordó con las autoridades del centro de acogimiento residencial, una vez que se comenzó  
el trabajo con niñas, niños y adolescentes, el escuchar sus opiniones y tomar en cuenta sus  
ideas fue parte de la interacción cotidiana. Desde la presentación y el establecimiento de los  
acuerdos de convivencia, hasta el desarrollo de los storyboards, diseño de sets y elementos  
animados, las decisiones tomadas por niñas, niños y adolescentes fueron el corazón del pro-  
yecto.  
Hubo momentos en los que reinó la confusión, pero las y los participantes tuvieron  
gran disposición para implicarse de manera colaborativa en el proceso. Esto puede deberse a  
que, en general, la vida en el centro de acogimiento residencial está organizada con base en  
el trabajo en equipo y la colaboración. Niñas, niños y adolescentes están encargados de rea-  
lizar labores domésticas y de apoyo y cuidado entre unos y otros. Otro elemento que facilitó  
la comunicación y la participación, fue la edad de quienes integraban el equipo de talleristas,  
ya que, siendo aun estudiantes y jóvenes, fueron muy conscientes del adultocentrismo y de lo  
fácil y frecuente que es desestimar las opiniones y emociones de las personas de menor edad.  
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La exhibición de los cortos resultantes del taller y su circulación en festivales de cine,  
es la propuesta para que este proceso de participación alcance una mayor resonancia. Las  
obras realizadas por niñas, niños y adolescentes expresan algunas de sus inquietudes y mira-  
das sobre el mundo, así como su sensibilidad y su talento. La idea de que mucha gente vea los  
cortos que elaboraron les produce entusiasmo y será ocasión de mostrar que las niñas, niños  
y adolescentes que se encuentran en acogimiento residencial no son solamente víctimas, sino  
personas con talentos e ideas que se pueden descubrir y compartir.  
En este punto, vale la pena mencionar que la tensión entre protección y participa-  
ción, que fue mencionada en la primera parte de este artículo, se hizo manifiesta en el desa-  
rrollo de este taller, ya que las políticas del centro de acogimiento exigen la salvaguarda del  
derecho a la intimidad y la protección de los datos, de modo que no fue posible que los rostros  
de niñas, niños y adolescentes aparecieran a cuadro en ningún momento. Esto no representó  
un problema en dos de los cortos, ya que se plantearon totalmente como animaciones, pero  
uno de los equipos decidió hacer un corto live action, en este caso la técnica de animación  
se utilizó para difuminar el rostro de la protagonista. Una situación semejante se verificó en  
torno a la aparición de sus nombres. Para proteger su identidad las autoridades del centro de  
acogimiento solicitaron no publicar sus nombres completos. Ante esta situación, en los crédi-  
tos se enlista a las y los participantes con nombres elegidos por ellos mismos, a veces se trata  
de su nombre sin los apellidos, a veces de un apodo cariñoso12.  
El hecho de que la ansiedad y la depresión emergieron como temas significativos entre  
las adolescentes llamó la atención del personal del centro de acogimiento. Una de las cuida-  
doras en comunicación personal, reflexionó en torno a la violencia experimentada por niñas,  
niños y adolescentes antes de ingresar a Casa Alto Refugio “se ven felices, se ven tranquilas. Yo  
las veo que están bien, pero no sabemos si en realidad han logrado superar todas las cosas que  
12 Este acuerdo se tomó en una de las dinámicas con las que se abrió el taller, durante la cual se pidió a los participantes  
que compartieran con el grupo la manera en que querían ser nombrados por los demás y ser reconocidos en el proyecto.  
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vivieron, quién sabe si se llegan a superar realmente esas cosas. En este sentido, lo expresado  
durante el taller ha servido para recordar la importancia de contar con apoyo psicoterapéu-  
tico constante.  
El resultado  
Aunque hay gran riqueza en el contenido y los procesos de realización de cada uno de  
los cortos derivados del proyecto, en este apartado realizaremos sólo una descripción breve,  
un análisis detallado será objeto de otro documento.  
“Música” fue creado con la participación de ocho adolescentes mujeres y un varón:  
Dannae, Yatziri, Ashly, Ale, Bety, Keren, William Alexander, Jacqueline y Sofía. Este equipo se  
concentró en dar un mensaje relacionado con la importancia que tiene la música en sus vidas,  
una de las integrantes toca las notas de piano que se escuchan en el corto y la frase “Escucha  
la música con pasión al igual que tus pasos” es enunciada por otra de las participantes y com-  
pone gran parte del contenido animado de la pieza. El trabajo de este equipo se distinguió por  
su nivel de organización y también por el empeño que pusieron para realizar los componen-  
tes de cada set. Por ejemplo, tela azul transparente para representar el mar, notas musicales  
hechas con limpiapipas y letras elaboradas con palitos de madera.  
“Depresión” fue realizado por tres adolescentes: Alexa, Maritza y Adriana, con apoyo  
de Caleb (ocho años) y Enrique (treinta y un años). Con la actuación de una de las integrantes  
del equipo y de varias niñas y niños residentes en Alto Refugio, se representa el tránsito de un  
estado de ánimo sombrío y solitario, a un estado de mayor conexión con la vida a través del  
contacto con una mascota, con el deporte, la música y otras personas. Este equipo concluyó  
su corto con la frase “Te queremos entender” y fue el que decidió representar su historia vía  
live action.  
En “Viajes y ¡pan!” participaron las niñas y niños más pequeños: Lupillo, Natividad,  
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María Teodora, Mareli, Micky, Juan Pablo, Evan Milan, Iker Alexis, Mirian, Kimberly, Eliel  
Emanuel, Ann Elise y Liam, así como dos adolescentes: David y Emanuel. Este corto, basado  
en una historia creada por Lupillo, narra el viaje de Lupi y Nati, dos niños que recorren di-  
ferentes lugares en un viaje que culmina, felizmente, con una lluvia de pan de dulce. En este  
corto, cada participante dibujó un mundo, de modo que los personajes llegan a los lugares  
más diversos: la torre Eiffel, montañas y arco iris, mares soleados, territorios habitados por  
dragones y por mariposas gigantes. Cabe resaltar que, en este trabajo, se escuchan las voces de  
las niñas y niños, quienes realizaron sonidos para ambientar los diferentes mundos y también  
se escucha la voz de un narrador.  
Cada uno de los cortos refleja cuestiones significativas para las y los participantes, si  
bien la animación y post producción estuvieron a cargo de profesionales, los temas aborda-  
dos, la manera de contar las historias, los elementos que aparecen a cuadro y los mensajes  
proyectados, fueron decisión de las niñas, niños y adolescentes, en procesos que no estuvie-  
ron exentos de vicisitudes.  
Por resultar conveniente en términos de la proyección y circulación de los cortos, el  
equipo de Cine en sus miradas acordó incluir los tres trabajos en una sola cápsula titulada  
“Miradas y reflexiones desde Casa Alto Refugio. Música, depresión, viajes ¡y pan!” con una  
duración de 9:05 minutos. Esta decisión se dialogó con las niñas, niños y adolescentes parti-  
cipantes, explicándoles lo relativo a la distribución y participación de sus cortos en festivales  
y concursos. El acuerdo tomado es que, en caso de que sus obras generen alguna ganancia  
económica, ésta será transferida a Casa Alto Refugio, su casa.  
Conclusiones: Múltiples vías de participación y colaboración  
Hemos puesto énfasis en la dinámica de trabajo del taller, en los resultados obtenidos  
y en la relación propuesta entre talleristas y niñas, niños y adolescentes participantes. Sin  
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embargo, para comprender la dinámica y los alcances de Cine en sus miradas, vale la pena  
destacar algunas características particulares, que propiciaron la solución de problemas y la  
potenciación de resultados.  
Como ya se ha señalado, para el desarrollo de este taller se contó con un financia-  
miento por parte del gobierno estatal (PECDA) esto facilitó la adquisición de materiales e  
insumos para las actividades. El equipo de talleristas, al estar compuesto por estudiantes uni-  
versitarios activos, se encontraba inmerso en una red de relaciones que permitió, entre otras  
cosas, contar con manos extra para solventar las limitaciones de tiempo. Por ejemplo, duran-  
te el rodaje se integraron otros estudiantes de cine que apoyaron a los equipos tanto en aspec-  
tos generales como específicos, tales como cuestiones de sonido e iluminación. La práctica  
de fotografía fija fue asistida por un colectivo conformado principalmente por estudiantes de  
la misma universidad y también hubo algunos docentes, hombres y mujeres, que prestaron  
asesoría en diferentes aristas del proceso: desde cuestiones logísticas, hasta enfoque de dere-  
chos; desde el establecimiento del vínculo con el centro de acogimiento, hasta la gestión de  
los espacios de exhibición.  
Las familias del equipo de talleristas también se involucraron en el proyecto. Un abo-  
gado prestó asesoría legal para establecer lineamientos de protección de derechos y un con-  
venio de trabajo con el centro de acogimiento, una mamá preparó la comida para cerrar el  
día de rodaje y otra más acudió ese mismo día para prestar apoyo al trabajo del equipo de los  
más pequeños. Asimismo, estudiantes universitarios de la licenciatura en lenguas brindaron  
asesoría en cuestiones pedagógicas para el diseño de las sesiones del taller.  
Todo el apoyo que ha recibido el proyecto y la red de relaciones en la que se encuentra  
inscrito auguran que los cortos resultantes tendrán una exhibición amplia, las niñas, niños  
y adolescentes participantes así lo esperan. Más importante que eso, sin embargo, es la com-  
probación de que las y los integrantes de una comunidad pueden organizarse y destinar re-  
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cursos como conocimiento, tiempo, creatividad, talento y energía para prestar atención a las  
niñas, niños y adolescentes que se encuentran en situaciones difíciles y que no cuentan con  
familias biológicas que les proporcionen apoyo y seguridad.  
A través de experiencias como esta, se hace posible visibilizar a niñas, niños y adoles-  
centes sin cuidados parentales más allá del estereotipo que los ubica como víctimas (o peor  
aún, como delincuentes potenciales) para entenderlos como niñas, niños y adolescentes que  
requieren protección y provisión, pero que también son dignos de escucha y reconocimiento.  
Un ejercicio de participación infantil es también un ejercicio de participación adulta y comu-  
nitaria.  
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