Reflexiones sobre el rol del  
ayudante alumno en el  
Taller de Arquitectura*  
Reflections on the role of student assistant in the  
Architecture Workshop  
Recibido: 18 de enero de 2024  
Aceptado: 29 de junio de 2024  
pp. 198-214  
Como citar este artículo APA7:  
López, S., Sguario., C.,Guillermina, M. y Ariel, F. (2024). Reflexiones sobre el rol del  
ayudante alumno en el Taller de Arquitectura. Revista Miradas, 19(1), 198-214.  
Sofía Mercedes López Caminos**  
Cristian Gonzalo Sguario***  
María Guillermina Sánchez****  
Federico Ariel Vives*****  
* Este artículo se elabora a partir de reflexiones en el marco de un PROJOVI (Proyecto Jóvenes Investigadores), financiado por la Universidad Nacional de  
San Juan (UNSJ) y desarrollado en el Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat (IRPHA-CONICET-UNSJ) y en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo  
y Diseño (FAU-UNSJ); aprobado por resolución 1500/23-R. Denominación de proyecto: “Generación de ideas creativas durante el proceso de diseño  
a partir de aptitudes potenciadas de representación en arquitectura. Abordaje integral desde una perspectiva pedagógica”. Director: Arq. Cristian  
Gonzalo Sguario, codirectora: Arq. María Guillermina Sánchez.  
** Arquitecta. Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat (IRPHA-CONICET), Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD), Universidad Nacional  
de San Juan (UNSJ). San Juan, Argentina.  
*** Arquitecto. Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat (IRPHA-CONICET), Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD), Universidad Nacional  
de San Juan (UNSJ). San Juan, Argentina.  
**** Arquitecta. Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat (IRPHA-CONICET), Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD), Universidad Nacional  
de San Juan (UNSJ). San Juan, Argentina.*  
**** Arquitecto. Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat (IRPHA-CONICET), Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD), Universidad Nacional  
de San Juan (UNSJ). San Juan, Argentina.  
Sofía Mercedes López Caminos, Cristian Gonzalo Sguario,  
María Guillermina Sánchez y Federico Ariel Vives  
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Resumen  
En el primer año de cursado de las carreras proyectuales de Diseño y Arquitectu-  
ra, el ayudante alumno cumple un papel fundamental en el acompañamiento de  
los ingresantes. No obstante, su rol presenta amplias distancias conceptuales entre  
la reglamentación que se dictamina desde el Consejo Superior de la institución  
con lo que se espera de su desempeño desde el cuerpo docente y las expectativas  
de los estudiantes. Durante el desarrollo del presente artículo se abordan algunas  
reflexiones relacionadas a sus funciones propias y atribuidas, ubicado en el ámbito  
del Taller de Arquitectura 1A (FAUD-UNSJ), materia inicial del área proyectual de  
la carrera de Arquitectura y Urbanismo. Se adopta una metodología cualitativa auto  
etnográfica con técnica principal de observación participante, centrada en la postu-  
ra del ayudante alumno como sujeto activo en su formación inicial en docencia que  
analiza, selecciona y filtra los distintos accionares de cada uno de los participantes  
de la asignatura, reconociendo de manera crítica las diversas miradas y exigencias  
que yacen a su rol: desde la necesidad de asistencia al desarrollo de la clase, la ins-  
tancia de consultas y la contención psico-emocional de los estudiantes. Se concluye  
que ser ayudante de cátedra implica una multiplicidad de tareas, que van más allá  
de la reglamentación institucional que designa el cargo, valorando principalmente  
el carácter de mediador entre docentes y estudiantes y su acompañamiento durante  
el proceso de enseñanza-aprendizaje.  
Palabras clave: Arquitectura, ayudante, docencia, proyectual, universidad.  
DOI: https://doi.org/10.22517/25393812.25535  
Reflexiones sobre el rol del ayudante alumno en el Taller de Arquitectura  
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Abstract  
In the first year of studying Design and Architecture design courses, the student  
assistant plays a fundamental role in accompanying the entrants. However, their  
role presents wide conceptual distances between the regulations issued by the Hi-  
gher Council of the institution with what is expected of their performance from  
the teaching staff and the expectations of the students. During the development  
of this article, some reflections related to its own and attributed functions are ad-  
dressed, placing us in the scope of the Architecture Workshop 1A (FAUD-UNSJ),  
initial subject of the project area of the Architecture and Urban Planning career. A  
auto-ethnographic qualitative methodology is adopted with the main technique  
of participant observation, focusing on the position of the student assistant as an  
active subject in his initial training in teaching who analyzes, selects and filters the  
different actions of each of the participants of the subject, recognizing critically the  
various perspectives and demands that lie in their role: from the need for assistance  
to the development of the class, the instance of consultations and the psycho-emo-  
tional containment of the students. It is concluded that being a teaching assistant  
implies a multiplicity of tasks, which go beyond the institutional regulations that  
designate the position, mainly valuing the role of mediator between teachers and  
students and their support during the teaching-learning process.  
Keywords: Architecture, assistant, project, teaching, university.  
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Introducción  
El presente trabajo expone reflexiones críticas sobre el abordaje pedagógico en el ámbito del  
Taller de Arquitectura 1A perteneciente al primer ciclo de la carrera de Arquitectura y Ur-  
banismo de la FAUD-UNSJ; en el marco de un proyecto de investigación desarrollado por  
algunos docentes de la cátedra, en la línea de investigación-acción e investigación educativa.  
Uno de los objetivos específicos de este fue la revisión crítica de las prácticas académicas  
implementadas en la planificación anual de la asignatura, contemplando las miradas y po-  
sicionamientos de todos los integrantes del equipo docente (Sguario et al., 2024). En este  
contexto, surgieron opiniones sobre el propio accionar y desempeño de los docentes a cargo  
de estudiantes, las principales problemáticas durante el dictado de clases, observaciones sobre  
la heterogeneidad de estilos de aprendizaje y el rol del ayudante alumno como colaborador  
clave para optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. El artículo pretende profundizar  
sobre esta última idea teniendo en cuenta nuestra experiencia desde una perspectiva auto  
etnográfica.  
En términos generales, el Taller de Arquitectura interconecta conocimientos de to-  
das las materias de primer año en una serie de prácticas supervisadas que se centran en la  
ideación y creación de un diseño arquitectónico. Esto refiere a un procedimiento complejo  
donde se articulan diferentes saberes y criterios que le permiten al estudiante ampliar la re-  
flexión sobre su propio proceso y el posible impacto social que tendría en la vida profesional  
(Meneses, 2013). A su vez, el diseño genera conocimiento integrado a través del mismo acto  
proyectual, donde se adquieren ciertas aptitudes propias a la disciplina mediante la búsqueda  
de una propuesta arquitectónica creativa (Mazzeo y Romano, 2007). En esta línea, aprender  
a diseñar se logra a través de la propia acción de diseñar, pero influenciada por la interacción  
intersubjetiva constante entre profesores y estudiantes, quienes construyen significados a tra-  
vés de prácticas reflexivas en el entorno del aula-taller (Basterrechea, 2013). En este sentido,  
el Taller de Arquitectura (figura 1) se presenta como un espacio físico y simbólico donde se  
participa en actividades tanto individuales como grupales, guiadas por los docentes, siendo  
evidente el intercambio continuo de vivencias, discusiones y análisis reflexivos (Rodríguez &  
Fiscarelli, 2023).  
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La mayoría de las universidades públicas de Argentina cuentan con una estructura  
jerárquica interna a cada asignatura, en la cual se distinguen roles a los que cada institución  
atribuye alcances y responsabilidades determinadas. Solo por nombrar algunos, están los pro-  
fesores titulares, jefes de trabajos prácticos, auxiliares de docencia, etc. En este contexto, a  
escala local, en la mencionada academia se concibe la figura del Auxiliar de 2° categoría, co-  
loquialmente conocido como ayudante alumno, quien no es más que un estudiante avanzado  
con buen recorrido académico comprobable a través de su promedio, y con la intención de  
sumarse a una cátedra para vivir una experiencia en docencia.1  
En las disciplinas proyectuales como la Arquitectura y el Diseño, se distingue que el  
rol del ayudante alumno se complejiza a diferencia de otras carreras universitarias, ya que este  
debe comprender y asumir un compromiso particular, no solo de las competencias del rol en  
sí, sino también, mediando en las interacciones entre los docentes y los estudiantes durante la  
aplicación de las metodologías proyectuales. Estas exigen un alto grado de consciencia donde  
se ponen en juego muchas variables propias al diseño arquitectónico combinadas con la ex-  
periencia previa de quien diseña más los juicios de valor del docente. Entonces, la mirada del  
ayudante alumno para el ingresante toma otro sentido, con un valor agregado. Esto ocurre  
a causa de que existe una implicancia personal e inconsciente del estudiante, quien trata de  
amoldar las experiencias que trae previas al ámbito universitario al mismo tiempo que busca  
interpretar cómo las distintas prácticas académicas del Taller de Arquitectura lo introducen  
a la carrera, lo que difiere notablemente de las dinámicas áulicas acostumbradas en el nivel  
secundario; apoyándose en el ayudante alumno a quien puede considerar un ejemplo a seguir  
y con quién establecer cierta confianza.  
Es decir, esta figura aporta a la formulación de interpretaciones a través de compartir  
su experiencia propia durante su paso como alumno en la carrera. Un punto en común entre  
un estudiante y un ayudante alumno es el proyecto arquitectónico como eje disciplinar, lo que  
en la práctica se puede traducir en una ayuda clave para aprender a problematizar los ejerci-  
cios proyectuales en la búsqueda de propuestas desde el diseño, aun cuando las alternativas  
de resolución no sean evidentes.  
1 Cabe destacar que al hablar de las funciones de un ayudante alumno es el cargo rentado, al cual se accede por concurso  
abierto donde el aspirante debe presentar una serie de requisitos que se abordan en párrafos siguientes, y mantiene una rela-  
ción laboral con la universidad acreditada por resolución durante dos años consecutivos, con opción a concursar nuevamente  
de manera voluntaria finalizado el periodo.  
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La mirada intrínseca sobre cómo debieran ser los procesos educativos ha evoluciona-  
do conforme las prácticas académicas también lo han hecho. Si un estudiante decide formarse  
en alguna carrera proyectual, lo hace desconociendo que existe una contraposición entre lo  
que es un proceso de formación y uno de enseñanza-aprendizaje, donde formarse es adquirir  
cierta forma (Ferry, 1997) y aprendizaje incluye observación del desempeño (Fuentealba et  
al., 2017). Ambas miradas suponen una similitud con la dinámica de los Talleres de Arqui-  
tectura, cuyo objetivo es desarrollar una cierta cantidad de actividades prácticas asemejadas  
a la vida profesional del arquitecto. Entonces, a lo largo de su paso por el curso y con un se-  
guimiento constante, se logran construir las primeras nociones de una ideología proyectual.  
El proceso de diseño, entendido como una compleja operación intelectual, espiritual,  
imaginaria y virtual, cuyos resultados se expresan mediante la modelación, el dibujo y la ma-  
queta, termina por influir en la comprensión de quienes hacen aquella labor en la sociedad  
(Gatell, 2019). Es decir, requiere entender el ámbito social del que se es parte, las necesidades  
existentes y las que aún no surgen, pero que se pueden inducir al producir arquitectura. El es-  
tudiante debe considerarse participante activo en la comunidad, quien durante su paso por la  
dinámica del Taller de Arquitectura entenderá qué tan importante es su implicancia profesio-  
nal y en qué medida puede condicionar la manera de habitar. Para ello, exige de un compro-  
miso colectivo con el estudio tanto de los elementos arquitectónicos placas, barras, volúmenes  
como de los antecedentes históricos que también hacen a la formación en las disciplinas del  
diseño. Sin embargo, tal compromiso trae consigo las subjetividades de las diversas ideologías  
previas que terminan por verse confrontadas al descubrir de dónde viene la arquitectura,  
cómo se pensó, por qué y para quiénes.  
Saber ser sujeto implica experimentar el mundo como se involucra (Larrosa, 2022);  
por consiguiente, no existe aprendizaje proyectual si no se involucra en los ejercicios prácti-  
cos propuestos por la cátedra, entendiendo así que el compromiso que se necesita para ocu-  
par el rol de ayudante alumno es el de inculcar en los estudiantes la importancia del uso de  
herramientas analógicas y ayudar a dar respuesta a las dificultades que se presenten en el  
trascurrir del cursado. En este sentido, el resultado de experimentar en gráfica y maqueta se  
complementa con un conjunto de reflexiones personales y colectivas sobre los esquicios pro-  
yectuales, incluidos como métodos gráficos de esbozar las ideas, y los modos de abordaje que  
cada uno de los ingresantes pueda adoptar. La sumatoria de todas esas experiencias evidencia  
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Reflexiones sobre el rol del ayudante alumno en el Taller de Arquitectura  
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lógicamente un desafío para la cátedra al considerar la heterogeneidad del curso año tras año,  
aun repitiendo los ejercicios académicos.  
Desde transmitir el sentido de pertenencia al Taller de Arquitectura, hasta la acción de  
contener el conflicto interno del estudiante que surge en la transición del nivel secundario a la  
vida universitaria, el ayudante adopta un rol mediador que advierte y orienta desde su propia  
experiencia. Tanto es así, que hasta comienza a verse como un intermediario entre el cuerpo  
docente y los alumnos, que resulta clave para lograr los procesos dinámicos y de participación  
deseados (González y Saffer, 2022). Sin embargo, es relevante destacar que su preparación  
previa solo contiene la construcción teórico-práctica dado exclusivamente por el ámbito aca-  
démico en el que desarrolla su cargo, siendo esto una desventaja en función a la cantidad y  
calidad de la preparación adquirida para abordar las necesidades que se le demandan. A su  
vez, de cuánto logra comprender el estudiantado surgen los modos de acercamiento de los  
ayudantes alumnos y también su grado de involucramiento para orientarlos a tener el mejor  
desarrollo posible durante las actividades proyectuales. Se observa entonces que, asumir ese  
rol, es una instancia de iniciación a la docencia universitaria y existe una pedagogía de acom-  
pañamiento continua que se menciona implícitamente en la reglamentación institucional,  
pero que difiere de sus verdaderas funciones en la práctica.  
Figura 1  
Clase teórica taller de Arquitectura 1ª, FAUD-UNSJ  
Nota. Elaboración propia  
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La Función del Ayudante Alumno Según el Reglamento de la FAUD-UNSJ  
Al analizar la documentación legal que dictamina la institución académica, solo se encon-  
traron dos reglamentaciones en el repositorio institucional de la UNSJ que enuncian explí-  
citamente cuestiones en referencia al rol del ayudante alumno en el ámbito universitario. La  
ordenanza N° 03/92-CS (1992) en su Artículo 1 dispone:  
Definir como Auxiliar de Docencia o de Investigación o Creación de Segunda Ca-  
tegoría (Alumnos), al estudiante que es incorporado al grupo o equipo docente, de  
investigación o de creación, con el objeto de brindarle la oportunidad de iniciarse y  
perfeccionarse pedagógica, científica o artísticamente (p. 1).  
Así mismo, en el anexo 1 de la ordenanza N° 22/92-CS (1992) se establece que la fun-  
ción principal del ayudante alumno es “colaborar con el equipo de cátedra en la elaboración  
y ejecución de los trabajos prácticos y prácticas experimentales y participar en proyectos de  
investigación o creación” (p. 8).  
Aquí queda de manifiesto que se considera al ayudante alumno como parte ulterior  
al cuerpo docente dentro de la línea jerárquica de una cátedra, y remite el otorgamiento del  
cargo como un recurso estratégico que aporte a las metodologías propias de cada asignatura  
de la institución. Además, se hace referencia a la necesidad de promover la formación de re-  
cursos humanos en la docencia, en la investigación y creación en cada facultad. No obstante,  
la limitada extensión de las ordenanzas no contempla de manera explícita la multiplicidad de  
funciones que se le atribuyen a su rol en la práctica como, por ejemplo, los accionares que se  
dan en segundo plano para el seguimiento de cada uno de los alumnos con todas las particu-  
laridades que eso conlleva.  
Desde la actual experiencia se puede considerar la postura del ayudante alumno como  
sujeto activo fundamental en el desarrollo de la didáctica de las clases, ya que es quien analiza,  
selecciona y filtra las distintas acciones de cada uno de los actores de la cátedra. Por otro lado,  
identifica de manera crítica las miradas y exigencias que yacen a su rol: desde la necesidad de  
asistencia al desarrollo de la clase, la contención psico emocional, la apertura al diálogo más  
informal como canal de comunicación con el cuerpo estudiantil y la colaboración en instan-  
cias de consultas y corrección (figura 2).  
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Figura 2  
Ayudantes alumnos colaborando con el cuerpo docente en la evaluación final de trabajos, taller  
de Arquitectura 1A, FAUD-UNSJ  
Nota. Elaboración propia  
Del Mérito a la Designación  
Para acceder al cargo de ayudante alumno, la ordenanza institucional N° 03/92-CS (1992)  
establece ciertos requisitos académicos a cumplir por parte del interesado. Entre ellos destaca  
poseer una buena calificación en la materia que se aspira a pertenecer y en las correlativas a  
la misma área, un elevado promedio general incluyendo notas de reprobación, haber rendido  
exámenes finales en el año que se presenta, poseer un porcentaje avanzado en el cursado de la  
carrera, etc. Además, se evalúan antecedentes como cursos, capacitaciones, jornadas, talleres,  
seminarios, congresos y demás eventos científicos/académicos que se relacionan de manera  
directa con los contenidos propios de la asignatura a la que se aspira. También se rinde una  
exposición oral donde los aspirantes deben dar noción de los contenidos básicos y avanzados,  
el buen desenvolvimiento y expresión oral, además de demostrar posibles bajadas pedagógi-  
cas de transferencia del conocimiento.  
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Es evidente que el mérito conseguido en cuanto a calificaciones, la participación en  
eventos afines y la defensa oral temática, son importantes en la evaluación que hace el equipo  
docente que conforma el jurado y determinantes en la designación del cargo. Esto lleva a que  
en los llamados a concurso se presenten personas con vocación docente, que hayan buscado  
formarse de alguna manera recolectando esos antecedentes y dispuestos a seguir estudiando  
y adaptarse a una metodología específica de enseñanza-aprendizaje.  
En este sentido, se reconoce el esfuerzo previo a la designación de la función del ayu-  
dante alumno, que se somete a ser juzgado evidenciando cuánto sabe de la teoría de la disci-  
plina y cuál es su capacidad de transmitirla, teniendo en cuenta la rigurosidad de los requisi-  
tos, el bajo porcentaje de los estudiantes avanzados que cumplen con todos ellos y el interés  
en vivenciar la experiencia de pertenecer a un equipo docente.  
Específicamente en la académica, se han encontrado dificultades al momento de pre-  
sentación a los concursos de cargos, ya sea por la baja oferta en cuanto a actividades comple-  
mentarias que generen antecedentes certificados como, así también, la falta de preparación en  
cuanto a la manera más óptima para dar una defensa oral. No existe una guía oficial a la cual  
se pueda consultar cómo preparar una clase, qué discurso es el más relevante y cómo se puede  
llegar a los alumnos en una carrera como Arquitectura que no posee una base de formación  
docente en su formación de grado. Además, la instancia de defensa está sumamente condicio-  
nada a la subjetividad de la persona que evalúa. Inclusive, en varios concursos para cargos de  
ayudantes alumnos, los aspirantes cometen el clásico error de presentar un contenido teórico  
como si fuese un examen final, aburriendo al jurado en la mayoría de los casos, siendo que  
lo importante realmente es dar cuenta de una posible metodología a la cual se puede acudir  
para mediar las necesidades del proceso de enseñanza-aprendizaje y tomar noción de las li-  
mitaciones del rol aspirante.  
El Ayudante Alumno Como Mediador de Conocimiento  
A medida que avanzan las actividades propuestas en la planificación del Taller de Arquitec-  
tura, se abordan contenidos cada vez más profundos y propios de la disciplina: teoría del  
habitar, organizaciones espaciales, metodologías de relevamiento, herramientas analógicas,  
armonía y dimensión, confort, elementos configurantes, ergonomía y antropometría, ope-  
raciones morfológicas, criterios funcionales, etc. Quien entra por primera vez en contacto  
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Reflexiones sobre el rol del ayudante alumno en el Taller de Arquitectura  
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con estos conceptos, lo hace desde una mirada totalmente ajena a lo que acontece en su vida  
cotidiana. El proceso de interiorizar todo lo que abarca el diseño arquitectónico implica un  
accionar complejo propio de la dinámica de clase-taller en las áreas proyectuales. Significa,  
además, que el ingresante deberá construir y deconstruir su manera de percibir la realidad  
de la que forma parte, y en este proceso serán los esquicios proyectuales los que le permitirán  
comenzar a experimentar el mundo desde múltiples perspectivas convenidas en la práctica  
propia de la disciplina.  
Figura 3  
Ayudante alumna en consulta sobre técnicas gráficas. Taller de Arquitectura 1A, FAUD-UNSJ.  
Nota. Elaboración propia  
En este contexto, la figura del ayudante alumno cobra importante valor al ser quien pone de  
ejemplo su propia experiencia. Ejemplificar significa que, en ocasiones el ayudante podrá ex-  
poner desde sus propias vivencias en la universidad y hasta cómo es su posicionamiento ante  
determinada práctica para que el estudiante se reconozca a sí mismo en tiempo y espacio y  
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comprenda a posteriori cómo encaminar su propio proceso de aprendizaje. Esta conjetura en  
la metodología abordada se obtiene de entender que no existe sujeto sin experiencia, y que se  
aprende haciendo (Garay, 2022).  
El recorrido como ayudantes alumnos del Taller de Arquitectura en años pasados, da  
cuenta del valor agregado que los estudiantes ingresantes le atribuyen a esa figura. Entre las  
colaboraciones habituales con el cuerpo docente se incluye la explicación de algunas teoriza-  
ciones desde un lugar más desestructurado e informal, construyendo una confianza de par  
a par con la que los ingresantes sienten mayor seguridad para preguntar dudas que ante el  
docente no se animan a hacer (figura 3). No obstante, esto puede decantar en un alejamiento  
estudiante-docente y colocar al ayudante alumno en un lugar de suma responsabilidad para  
comunicar y mediar dicha relación. Además, la sobre exigencia atribuida a los requerimientos  
de la figura del ayudante por parte del estudiantado, hace que por momentos se genere un  
desgaste personal y una ambigüedad en su imagen como parte del equipo docente.  
El Ayudante Alumno En El Ámbito Del Taller De Arquitectura  
A diferencia de otras asignaturas, donde el auxiliar alumno se limita a tomar asistencia, actua-  
lizar planillas y asistir en tareas menores durante el dictado de las clases teóricas; en el ámbito  
del Taller de Arquitectura desempeña un rol clave, considerándolo por momentos como un  
docente más. Sus funciones se potencian al designarle tareas exclusivas que le otorgan un ele-  
vado grado de libertad para desenvolverse en el aula. Las mismas siempre son monitoreadas  
y supervisadas por los docentes, aprovechando la práctica como una instancia de iniciación  
a la docencia.  
En este contexto, al ayudante se le atribuyen ciertas facultades para abordar conteni-  
dos teórico-instrumentales sobre el correcto uso y manejo de los elementos de representación  
analógica de gráfica y maqueta, principalmente. Pudiendo así, establecer criterios didácticos  
para conectar con los jóvenes ingresantes y transmitir esos conocimientos que en la mayoría  
de los casos son desconocidos por varios de ellos (figura 3).  
Aquí puede contrastarse una realidad muy usual de ver en la universidad. Mientras  
que, en otros espacios el ayudante realiza tareas menores que el profesor prefiere derivar, en  
el Taller de Arquitectura vive una experiencia real en docencia, en donde se le solicitan ta-  
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Reflexiones sobre el rol del ayudante alumno en el Taller de Arquitectura  
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reas importantes y que aporten a su formación como futuros potenciales educadores. Sobre  
todo, esto se potencia en las instancias cercanas a las fechas de entrega de maquetas y planos  
técnicos de los proyectos arquitectónicos producidos por cada alumno, donde en un clima de  
ansiedad y nervios, se recurre al ayudante para colaborar a la par del docente en el intento de  
salvar dudas sobre detalles gráficos, mejorar técnicas de representación, e inclusive dar opi-  
nión sobre la calidad de resolución arquitectónica propuesta.  
Este particular acercamiento a la docencia universitaria implica además la constante  
revisión de la recepción de contenidos por parte de los alumnos. Lo que deja en evidencia  
que las tareas de planificación que se llevan a cabo en otras ayudantías pasen a considerarse  
relativamente banales y con un fin meramente asistencial en comparación. Parte de la respon-  
sabilidad del rol refiere a cuidar los aspectos creativos propios que genera cada participante  
en el taller y promover el proceso de autocrítica que debiera aprender a lo largo de su cursado  
(Gatell, 2019).  
¿Cuál Es El Grado De Implicación Del Ayudante Para Con Los Estudiantes?  
El área proyectual de la Arquitectura como disciplina aborda contenidos teóricos que inter-  
fieren en la familiaridad de los procesos de aprendizaje del estudiante y desafían su capacidad  
cognitiva. Esto conlleva que, además del contenido que debe cumplir con el currículo del  
plan de estudio, se procure constantemente reconocer y tomar consciencia de sus capacidades  
creativas propias.  
Durante el desempeño de la función de auxiliar alumno, acompañar al estudiante ini-  
ciante a reconocerse a sí mismo y sus cualidades, en cuanto a fortalezas y debilidades, infiere  
otro tipo de compromiso que incluye ejercer también en calidad de confidente. Se genera una  
expectativa tal que se espera sepa guiarlos y ofrecerles posibles soluciones y diversidad de mi-  
radas sobre el proceso proyectual que aborda la metodología de la cátedra. Esto hace evidente  
la necesidad de cumplir un papel de traductor, por así decirlo, en la forma dialéctica en que  
se transmite el conocimiento.  
En varias oportunidades se ha dado cuenta que los alumnos temen vencer la barrera  
propia de la vergüenza y preguntar las dudas sobre un determinado tema. Años anteriores,  
como ayudantes alumnos ha podido advertir esta problemática y abordarla de manera libre  
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con total aprobación de los docentes responsables. En la actualidad, ocupando roles docentes,  
se promueve esa actitud proactiva con los nuevos ayudantes de cátedra. Es así como en el  
ámbito del Taller de Arquitectura, se le ha dado a la figura del ayudante la suficiente confianza  
para impartir instancias de consulta y explicar contenidos de manera más informal y disten-  
dida (figura 4).  
En este sentido, la empatía es una estrategia pertinente y acertada para el desenvol-  
vimiento de sus funciones en el taller. Esto implica reconocerse dentro de un rol similar al  
docente que se acerca a la imagen de autoridad, pero que se apacigua a causa de la inmediatez  
temporal de haber ocupado el lugar del estudiante no hace tanto y comunicar cómo se logró  
superar esa instancia de cursado.  
Figura 4  
Ayudante alumna en consulta sobre procesos iniciales de proyecto. Taller de Arquitectura 1A,  
FAUD-UNSJ  
Nota. Elaboración propia  
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Reflexiones sobre el rol del ayudante alumno en el Taller de Arquitectura  
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Nuevas Funciones Postpandemia  
Los efectos ocasionados por el ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio) a causa  
de la pandemia por COVID-19, obligó a que en el ámbito universitario nacional los docentes  
se adaptaran a una nueva realidad aparente: la educación a distancia. Durante los meses en  
que se recurrió a la obligatoriedad de las clases virtuales, el rol del ayudante alumno fue clave  
en el manejo de las plataformas online, como en la asistencia ante problemas técnicos y la  
carga de archivos para acompañar a los profesores en este nuevo desafío al cual no estaban  
acostumbrados.  
Posteriormente, al regresar a la presencialidad, se hicieron ajustes en la metodología  
del Taller, en los cuales se repensó la necesidad de una mayor y mejor conexión con los estu-  
diantes ingresante. Es aquí donde el ayudante implícitamente adquirió la nueva función de  
diseñar y manejar los canales de comunicación desde la cátedra por encontrarse más familia-  
rizados con el uso de la Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC).  
Actualmente, el ayudante alumno es quien se encarga de notificar los comunicados  
de la cátedra por dichos medios. Esto incluye el diseño de imágenes para posteo en redes  
como también prestar atención a responder los mensajes que envíen los estudiantes. Por lo  
que podemos agregar a su perfil la tarea de mediador digital, en el intento de vencer la brecha  
generacional respecto al uso de las TIC.  
Conclusiones  
A lo largo del artículo se pudo mostrar una perspectiva más real de la experiencia de ser un  
ayudante alumno en el Taller de Arquitectura en comparación al enunciado reduccionista del  
reglamento. En este sentido, se observa la necesidad de cierta versatilidad para su desempeño  
y la adaptabilidad conforme cambian las practicas académicas y se reconocen los requeri-  
mientos específicos de los ingresantes año tras año.  
Desde una perspectiva auto etnográfica, se han podido construir una representación  
más realista de la figura del ayudante alumno en el contexto local. Teniendo en cuenta las  
experiencias relatadas durante el paso por el Taller de Arquitectura 1A (FAUD-UNSJ) en ca-  
rácter de ayudantes, se puede afirmar que el rol implica una multiplicidad de tareas que se jus-  
tifican en la reglamentación institucional que designa sus funciones, pero van más allá de ella.  
Revista Miradas | ISSN-e 2539-3812  
Vol. 19 Núm. 1 (enero-junio) de 2024  
Sofía Mercedes López Caminos, Cristian Gonzalo Sguario,  
María Guillermina Sánchez y Federico Ariel Vives  
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Se valora principalmente el carácter de mediador entre docentes y estudiantes, acompañando  
el proceso de enseñanza-aprendizaje y aportando un valor agregado al reconocer y contener  
el esfuerzo psico-emocional, además de colaborar en la producción de conocimiento.  
En este contexto, es posible conectar individual y colectivamente con cada participan-  
te del curso y ser una suerte de motor que impulsa y contiene, motivando a no darse por ven-  
cidos y proporcionando un panorama alentador sobre lo que ofrecen los espacios curriculares  
avanzados de la carrera.  
Descubrirse en el trascurso del cargo de ayudante, implica también reconocerse como  
casi profesional cuya construcción teórico-práctica adquiere una significación particular que  
incluye desde recordarse ingresante, motivado meramente por la idealización de lo que la  
carrera profesional ofrece, hasta visualizar qué capacidad de trasmitir saberes disciplinares se  
han logrado desarrollar. Ser sujeto intermediario encausado en el rol de ayudante de las me-  
todologías proyectuales es también motor impulsor personal para desafiar el propio proceso  
creativo adquirido.  
Agradecimientos  
Se agradece a las autoridades de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño  
(FAUD-UNSJ), del Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat (CONICET-UNSJ) y  
al resto de los docentes y ayudantes alumnos que integran el Taller de Arquitectura 1A  
a cargo del titular Arq. Eduardo Manilov.  
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